Viñedos
Tenía que ser Bierzo
El Bierzo es un lugar único.
Un mosaico de pequeñas parcelas entre montañas y valles, donde las viñas viejas cuentan historias de generaciones.
Aquí, la tierra manda.
Yo solo intento escucharla, respetarla y dejar que hable a través del vino. Cada cepa, cada racimo, cada vendimia es una lección de humildad.
Y este es el lugar donde nació Garlochín.
La tierra tiene su propio ritmo
Trabajo viñas pequeñas, viejas y con bajos rendimientos.
Las cultivo con respeto, sin prisas y con la mínima intervención posible.
No busco la perfección técnica, sino la verdad de cada parcela.
Cada racimo cuenta una historia, y mi papel es no estorbar: acompañar, cuidar y ponerle corazón.
Parcela Toral de Merayo
Mi camino continúa aquí.
Una pequeña parcela en pendiente donde las cepas viejas resisten el paso del tiempo y siguen regalando uvas llenas de vida.
- Extensión: 0,15 ha
- Número de cepas: 800 vides
- Edad media: 90 años
- Variedades: 75% Mencía, 25% Palomino, Godello y Dona Branca
- Plantación: en vaso
- Altitud: 508 m
- Suelos: magro-arenosos con canto rodado
Parcela Valgoma del Banco de Tierras
Mi historia comenzó aquí.
Una pequeña parcela en el Banco de Tierras de Camponaraya, donde aprendí lo esencial: que el vino empieza en la tierra.
- Extensión: 0,15 ha
- Número de cepas: 800 vides
- Edad media: 60 años
- Variedades: 85% Mencía, 15% Palomino y Dona Branca
- Plantación: en vaso
- Altitud: 480 m
- Suelos: arcillosos




