Viñedos

Tenía que ser Bierzo

El Bierzo es un lugar único.
Un mosaico de pequeñas parcelas entre montañas y valles, donde las viñas viejas cuentan historias de generaciones.

Aquí, la tierra manda.
Yo solo intento escucharla, respetarla y dejar que hable a través del vino. Cada cepa, cada racimo, cada vendimia es una lección de humildad.

Y este es el lugar donde nació Garlochín.

La tierra tiene su propio ritmo

Trabajo viñas pequeñas, viejas y con bajos rendimientos.
Las cultivo con respeto, sin prisas y con la mínima intervención posible.

No busco la perfección técnica, sino la verdad de cada parcela.

Cada racimo cuenta una historia, y mi papel es no estorbar: acompañar, cuidar y ponerle corazón.

Parcela Toral de Merayo

Mi camino continúa aquí.
Una pequeña parcela en pendiente donde las cepas viejas resisten el paso del tiempo y siguen regalando uvas llenas de vida.

Parcela Valgoma del Banco de Tierras

Mi historia comenzó aquí.
Una pequeña parcela en el Banco de Tierras de Camponaraya, donde aprendí lo esencial: que el vino empieza en la tierra.